Aparición de la Virgen de la Barca
Según la tradición popular gallega, la Virgen María se apareció al apóstol Santiago en Muxía para confortarlo en su misión evangelizadora por las tierras de Galicia. Lo hizo a bordo de una barca de piedra que llegó flotando desde el mar y que, según la leyenda, se convirtió en las actuales piedras milagrosas: la Piedra de Abalar, la Piedra de los Riñones y la Piedra del Timón. Este milagro dio origen al culto mariano en este lugar, que se fue consolidando con el paso de los siglos hasta convertirse en uno de los santuarios más importantes de Galicia. La Virgen de la Barca es considerada protectora de los marineros y madre de todos los que llegan a Muxía por fe o promesa. Cada año, miles de personas participan en la romería de la Barca, especialmente el segundo domingo de septiembre, en una de las concentraciones religiosas más multitudinarias del norte de España. La procesión, la misa al aire libre y los actos litúrgicos se combinan con tradiciones ancestrales, como el paso por debajo de la Piedra de los Riñones para pedir curación. El culto a la Virgen de la Barca fue reconocido por la Iglesia como una devoción histórica y cultural. Su imagen, tallada en madera, ha sobrevivido al paso del tiempo y es testimonio de la fe de generaciones enteras de gallegos.
